Entradas AC/DC Argentina 2026

Entradas AC/DC Argentina 2026

¡AC/DC Argentina 2026 está por confirmarse y vos podés estar ahí! Dejanos tu mail y sé el primero en enterarte. Hay bandas que no solo hacen musica: marcan una forma de vivir, una manera de sentir, un ruido interior que se vuelve bandera. AC DC es eso. Una corriente electrica que no envejece, que arranca motores, que mueve multitudes desde hace medio siglo con el mismo fuego de siempre. Un sonido que no se explica, se siente. Desde los barrios obreros de Australia hasta los estadios mas grandes del mundo, lo que hicieron los hermanos Young con su guitarra y su energia todavia vibra, todavia duele en el pecho como una patada de bajo cuando arranca el primer riff. La historia arranca en 1973, en Sidney, cuando Malcolm y Angus Young, dos hermanos escoceses recien llegados con su familia a Australia, decidieron formar una banda. El nombre lo vieron en la parte de atras de una maquina de coser: AC/DC, corriente alterna / corriente continua. Y listo. Era perfecto. Era energia pura, sin filtros. Lo que venia despues no iba a ser distinto: rock sin vueltas, directo al hueso, sin maquillajes ni poses. Los primeros años fueron una especie de laboratorio salvaje. Tocaban en pubs, en colegios, en cualquier lado donde los dejaran enchufar los amplis. Con Bon Scott al frente, un tipo que parecia salido de otra galaxia del rock, con voz rasposa, whisky en la sangre y una sonrisa que era mitad encanto y mitad peligro. Bon no solo cantaba: vivia las letras. Las sufria, las festejaba, las gritaba como si no hubiera mañana. Y alrededor de esa voz se fue armando el monstruo. Angus, con su uniforme de colegial, se transformo en una imagen eterna. No era un truco, era su forma de decir “me chupa todo, vengo a romperla”. En el escenario parecia un demonio electrico, girando, saltando, dejando que la guitarra hablara por el. Malcolm, el hermano mayor, era el motor. El que marcaba el pulso, el que mantenia la nave firme. Su ritmo era el corazon de AC DC. Sin el, nada sonaba igual. En 1975 sacaron su primer disco, High Voltage, y desde ahi ya quedaba claro que estos tipos iban en serio. Los riffs eran dinamita pura. No buscaban sonar como nadie. Ni ser virtuosos, ni experimentales. Ellos querian rockear, punto. Era simple, era brutal, era adictivo. Canciones como TNT o It’s a Long Way to the Top si alguna vez viste a un tipo con una gaita en un tema de rock, era Bon Scott y su locura pura ya empezaban a poner a AC DC en el mapa. Los discos siguientes fueron un golpe detras de otro: Dirty Deeds Done Dirt Cheap, Let There Be Rock, Powerage… cada uno mas sucio, mas poderoso, mas fiel al espiritu de la banda. No importaba la moda ni los criticos. Lo unico que importaba era ese sonido gordo, ese groove que hacia que miles de cabezas se movieran al mismo tiempo. Pero el destino siempre tiene sus giros crueles. En febrero de 1980, Bon Scott murio. Tenia solo 33 años. Lo encontraron en su auto, despues de una noche de exceso. Fue un golpe durisimo. Todos pensaron que ahi terminaba la historia. Que nadie podia reemplazar a un tipo como Bon. Pero los Young no se rindieron. No sabian hacerlo. Llamaron a un cantante que venia de otra banda inglesa, Brian Johnson. Y cuando entro al estudio a grabar, todo encajo. Era distinto, pero tenia la misma garra, la misma garganta de hierro. Juntos grabaron Back in Black, el disco que definio la historia del rock. Era un homenaje a Bon, pero tambien un renacer. Con canciones como Hells Bells, You Shook Me All Night Long y Back in Black, el disco vendio mas de 50 millones de copias. Es uno de los mas vendidos de la historia. Y si alguna vez lo escuchaste entero, sabes por que. Desde ahi, AC DC paso de ser una banda grande a ser una leyenda viviente. Giraron por todo el planeta, llenando estadios, prendiendo fuego todo a su paso. No necesitaban pantallas ni efectos. Bastaba con Angus corriendo como loco y Brian gritando al cielo. La formula era simple y perfecta. En los ochenta siguieron con discos como For Those About to Rock, con su canonazo que todavia hace temblar estadios, y Flick of the Switch. Mientras muchos grupos se perdian entre sintetizadores o modas, ellos se mantuvieron firmes. Guitarra, bajo, bateria y actitud. Nada mas. Esa fidelidad al rock los mantuvo vivos cuando otros se diluian. Los noventa llegaron y AC DC seguia firme. The Razor’s Edge trajo uno de sus himnos mas grandes: Thunderstruck. Ese riff es historia pura. Si lo escuchas, lo reconoces al segundo. Es el sonido del rock mismo. No hace falta explicarlo. Desde ese disco, AC DC se gano nuevas generaciones de fanaticos. El fuego seguia igual. Los años pasaron, pero el espiritu no se apago nunca. Siguieron girando, sacando discos como Ballbreaker y Stiff Upper Lip, probando que el tiempo no podia con ellos. Cada show era una demostracion de resistencia. Una maquina que nunca se detuvo. En vivo eran (y son) una fuerza de la naturaleza. Nada de pistas, nada de playback. Todo real. Todo sudor, cuerdas y amplis al mango. La historia tambien tuvo momentos duros. Malcolm Young, el alma ritmica de la banda, tuvo que dejar de tocar por problemas de salud. Fue un golpe enorme. Su sobrino Stevie tomo su lugar en la guitarra, manteniendo vivo el legado familiar. Malcolm fallecio en 2017, y ese dia el mundo del rock sintio el vacio. Pero tambien entendio que lo que el creo no se iba a apagar nunca. Hoy, AC DC sigue siendo una de las bandas mas influyentes de todos los tiempos. Cada grupo que agarra una guitarra con ganas de romperla tiene algo de ellos. No hay recital de rock que no tenga a alguien gritando “For Those About to Rock” o “Highway to Hell” con una cerveza en la mano y una sonrisa en la cara. Porque AC DC no es solo una banda. Es un ritual. Lo mas loco es que nunca cambiaron. No se reinventaron. No lo necesitaron. Mientras el mundo giraba hacia el pop, el hip hop o la electronica, ellos siguieron con su receta: rock duro, riffs afilados, letras que mezclan humor, deseo y rebeldia. Siempre con esa energia que parece inagotable. Angus sigue girando con su uniforme, levantando la guitarra como un guerrero del sonido. Brian Johnson, despues de años complicados con su oido, volvio al escenario con mas fuerza que nunca. Phil Rudd en la bateria, Cliff Williams en el bajo, la base de hierro de siempre. La magia de AC DC esta en su honestidad. No hay pose. No hay artificio. Es musica directa, honesta, que entra por el cuerpo antes que por la cabeza. Y eso se siente. Lo saben los que estuvieron en alguno de sus recitales en Argentina, donde la conexion con el publico fue total. Cada vez que suena el riff de Back in Black en un estadio, el aire cambia. Todos saltan, todos gritan. No importa la edad ni de donde sos. En ese momento sos parte de la misma corriente electrica que los une desde hace decadas. Su influencia va mucho mas alla del rock. Inspiraron a bandas de metal, punk, pop e incluso a artistas que nunca habrian existido sin esa idea de que la simpleza puede ser poderosa. Porque AC DC demostro que no hace falta complicarla para ser eterno. Lo que los hace unicos es esa mezcla de crudeza y precision. El sonido de sus guitarras es casi industrial, pero con alma. Sus canciones tienen estructura clasica, pero se sienten salvajes. Hay algo en esa combinacion que no se puede imitar. Por eso, aunque miles lo intentaron, nadie suena como ellos. Detras de los discos, las giras, las luces y los decibeles, hay una historia de familia, de lucha y de obstinacion. Los Young llegaron a Australia buscando un futuro mejor. Lo encontraron en la musica, pero no fue facil. Lo construyeron tocando sin parar, con disciplina, con hambre, con fe en su propio camino. Esa mentalidad obrera se nota en cada nota. AC DC es trabajo duro convertido en arte. Y lo mejor es que, a pesar de los años, siguen ahi. Como un faro para todos los que creen que el rock todavia tiene sentido. Cada vez que vuelven al escenario, se siente la misma electricidad que en los setenta. Cada vez que suena Thund